Zenobia Camprubí
Retrato de Zenobia Camprubí, Sorolla.
domingo, 1 de noviembre de 2015
Don Juan Tenorio. José Zorrilla.
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lunes, 21 de septiembre de 2015
Si el hombre pudiera decir lo que ama. Luis Cernuda.
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
miércoles, 8 de julio de 2015
El tótem. Léopold Sédar Senghor.
Debo esconderlo en lo más íntimo de mis venas
el Antepasado de la piel de tormenta surcada por relámpagos y rayos,
mi animal guardián, debo esconderlo
para que no rompa la represa de los escándalos.
Él es mi sangre fiel que requiere fidelidad
protegiendo mi orgullo desnudo contra
mí mismo y la soberbia de las razas felices…
lunes, 20 de abril de 2015
Mente. Le Corbusier
Poner en la punta de los dedos
y además en la cabeza una
herramienta ágil capaz de hacer crecer
la cosecha de la invención
librando el camino de espinas
y haciendo la limpieza dará
libertad a vuestra libertad.
Chispa robada del trípode
que alimentan los dioses para
asegurar los juegos del mundo...
¡Matemática!
He aquí el hecho: el reencuentro afortunado
milagroso quizá de un
número entre los números ha
provisto esta herramienta propia de hombres.
Apreciándola el filósofo
ha dicho: "El mal se hará difícil
el bien fácil..."
Su valor se halla en
esto: el cuerpo humano
elegido como apoyo
admisible de los números...
... ¡He ahí la proporción!
la proporción que pone
orden en nuestras
relaciones con
lo circundante.
¿Por qué no?
Poco nos importa
en esta materia
la opinión de la ballena
del águila de las rocas
o de la abeja.
sábado, 28 de marzo de 2015
Nana de la cebolla. Miguel Hernández
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Joan Manuel Serrat:
Nana de la cebolla
jueves, 5 de febrero de 2015
1340. Emily Dickinson.
Aquí remató una rata
su frenética carrera
de vítores, miedo y fraude.
su frenética carrera
de vítores, miedo y fraude.
El pago de la indecencia
que sus abyectos secuaces
lo tengan así presente.
que sus abyectos secuaces
lo tengan así presente.
La más tentadora trampa
su obsesión de corroer
fue incapaz de resistir.
su obsesión de corroer
fue incapaz de resistir.
La avidez es el amigo
desertado con desgana
al final de su espantada.
desertado con desgana
al final de su espantada.
lunes, 26 de enero de 2015
El embargo. José María Gabriel y Galán.
Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...
Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!
¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!
Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...
¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...
¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!
¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!...
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